Besar puede ser una experiencia sumamente agradable, pero también con propiedades beneficiosas para la salud, especialmente en el área bucal. Cuando besamos a alguien, se activan nuestras mejillas y glándulas salivales. Esto aumenta el flujo de saliva, que contiene agua, proteínas, electrolitos y sales minerales; lo que contribuye a limpiar los restos de comida y neutralizar los ácidos en la boca que pueden causar erosión dental y otros problemas.
Cuando nos damos un buen beso, aumenta el flujo de saliva en nuestra boca, que es lo que nos ayuda a mantenerla saludable junto con dientes y encías.
Es como si la saliva lavara nuestra boca, ayudando a evitar las erosiones que causan los restos de alimentos que se acumulan después de las comidas. Esto, gracias a las sustancias que tiene la saliva que son capaces de combatir las bacterias, virus y hongos.
Alrededor del 80% de las bacterias presentes en nuestra saliva, son comunes a todo el mundo, y el 20% son exclusivas de cada persona. El intercambio de saliva que implica un beso, estimula nuestro sistema inmunológico a crear anticuerpos frente a las bacterias “extranjeras”. Este proceso se llama Inmunoterapia Transversal, que es lo que ayuda a combatir la infección.